Empoderada
Si recorremos un día, en la entusiasta vida de Empoderada comprobamos que es muy independiente. Sabe lo
que quiere. Apenas comienza a ser soberana, incorpora a su vida
un asistente artificial.
Empoderada tiene diálogos con su máquina: ¡Ésta parece
que adivina!, ¡cómo si calculara lo que le pasa! ¡y lo que necesita!
La máquina se convierte en parte de su familia, y
empieza a tomar cada vez más decisiones.
Le dice, implícitamente, qué hacer.
Empoderada tiene intuiciones.
Se pregunta: ¿hacia dónde se dirige el mundo? Cuestiones
biopolíticas y tecnocráticas.
Un día, en una charla con sus amistades, ¡el asistente
artificial ¡se entromete!
Empoderada exige a la empresa ¡un límite ético y no invasivo!
Quiere cortar, pero todos sus trámites los hace a través de
ese aparato.
La empresa le contesta: “que no se preocupe; pues en breve,
se va a implantar un dispositivo en el cuerpo de las personas.
De esa manera ¡podrá ser su propia asistente!”
Con sus colegas piensan que hacer.
Empoderada dice: ¡me liberé de mandatos tradicionales, pero no de las máquinas!

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